viernes, 22 de marzo de 2013

CARTELERA II. Blue Psycopaths

Buscando algo de solidez en su discurso de actualidad pasada de fecha, 'La Bomba Atónita' (LBA) se pone al día. No tememos pasar desapercibidos entre la maraña de críticas a películas en cartel.Es necesario caminar entre las ovejas aullando bajito, para luego significarnos en un rugiente ataque a la presidenta oveja de la prensa especializada. Queremos estallar en su cara como un estruendoso anuncio de Spotify después de una suite barroca. Quedarnos grabados a fuego entre las brasas de aquello que solía llamarse 'imaginario colectivo'.

Por ello, vivimos comprometidos con todo lo que pueda ayudar al espectador a elaborar un juicio certero que le resulte saludable, terapeútico y económico, si pretende ir al cine sin tener muy claro que va a ver. Diferentes expertos, nos ayudarán en tales cometidos.

Empezaremos con Ricardo Frutasal, experto nutricionista, que esta semana ha visto: 'Blue Valentine'.

Blue Valentine actúa sobre el organismo como un producto común,no llama demasiado la atención. Pero es solido. Se incorpora a los bioritmos de una forma discreta, que, mostrándonos tiempo y calamidad de la mano desde el primer fotograma, genera en el individuo un agradable estado de parsimonia fílmica (recomendada por uno de cada dos tragaimágenes).

La suave tristeza de Michelle Williams actúa de forma muy digestiva sobre el impacto estomacal que produce la genial caracterización de Ryan Gosling. Las vitaminas que suceden la explosión romántica del inicio, contrarestan el vacio que nos regala el mensaje principal del film... Parece ser que ninguna pareja es tan especial como se cree.

El debutante Derek Ciafrance administra bien el mesaje, y deja un producto que no empacha, ni tampoco maravilla, pero entra suave. Hay oficio. Recomendado para consumir a media tarde.

Muchas gracias Ricardo, ahora, Tomás Valesolo, experto en protocolo, relaciones internacionales y adjetivos rebuscados, nos hablará de 'Siete Psicópatas'.

La autoreflexión va muy bien siempre que funciona a favor de una taréa artística. Le otorga propiedades terapeúticas, y mejora notablemente las relaciones entre producto y consumidor, especialmente cuando este último cree poseer las claves de la creación.

La trama multicorporea ayuda a aceptar el elemento romántico de la psicopatía desmedida, vivido, como los personajes, desde una realidad ajena que funciona ante el espectador de forma cercana, gracias a los agradables artificios que la mueven. Así, 'Siete Psicópatas', establece una buena manera de mejorar nuestras relaciones con el prójimo, aceptando que todos somos extraños, irregulares y posibles dueños de muchas ficciones.

Martin Mcdonagh mueve habilmente sus fichas en este 'Pulp Fiction' crepuscular de épica autoconsciente y surrealista melancolía, que con su planteamiento europeo en el sentido más americano del término, ayudará en el acercamiento entre culturas,y la posibilidad de un pacto entre géneros. Recomendada para ver con alguien que nos caíga regular.

Y hasta aquí las recomendaciones de esta semana. El equipo de 'LBA' certifica que no ha habido ningún tipo de maltrato animal durante la creación de este artículo.

Que no te turbe mi mirada
 

viernes, 15 de marzo de 2013

CARTELERA I

En un alarde sin precedentes, la Bomba Atónita ha salido a la calle por primera vez en su vida, para ver de donde venía todo ese ruido,y ya puestos, examinar el estado de la cartelera a través de testimonios reales de gente irreal, en cines que posiblemente existan. Con la loable y desfasada misión de evitaros disgustos a la hora de pagar una entrada, comenzaremos esta primera parte del reportaje con dos películas que llevan ya un par de semanas en cartel, y por si aún lo dudabais, NO debéis ver.

Atlas de las Nubes:

Usted mismo, ¿qué le ha parecido la película?

- Al principio engancha, las conexiones parecen sutiles, pero se revelan toscas al final. Los personajes se autoexplican demasiado y...

¿Pero le ha gustado?

- Bueno, no es que yo sea ningún experto, la idea del eterno retorno a través de lecciones aprendidas una y otra vez a lo largo de los siglos, y sus respectivas leyes universales inapelables que pretenden luchar por la libertad se manifiestan en...

Bueno, bueno,no se enrolle, que tengo una audiencia...

- Sí, como le iba diciendo, el Seúl del futuro revela la película como el efectivo film de ciencia ficción que quisiera ser...

Oíga, ¿pero que se ha creído? Tenía que preguntar al pesao de turno, será cienciólogo y todo el capullo este...

- Sí bueno, respecto a lo de otras vidas...

¡Atención, atención! ¡Tenemos un espóntaneo!

- ¡Es un festival de narices que flipas!¡Vaya truñal!

Vaya, aquí no hay término medio, y tu, chico moderno, ¿que opinas?:

- Siempre habrá castas...

y...

- Siempre habrá castas.

Bffff, vamos a intentarlo con estas dos chicas, ¿Qué tal la peli señoritas mascachicles?

- Es un poco larga, y hay partes que no se entienden muy bien.Son... como muchos trailers pegados... eso... son muchos trailers pegados... como las partes esas del señor de los anillos que te resumen toda la peli a la mitad... pero... peor metidos.

- Sí, y los finales son muy apresurados, no sé, no me ha gustado mucho... y la historia del asilo... malísima, me ha aburrido un montón.

Vaya, parece que no han dejado muy buenas sensaciones los Wachowski, a ver este chavalín que opina...

- Me ha recordado a Akira, Minority Report, Waterworld,Amistad...

¿Sí? ¿En qué?

- En realidad sólo he visto imágenes sueltas de esas películas, sólo tengo 12 años, pero no hace falta más, la estética de la peli se parece mucho a todas esas imágenes que he visto.

Pues si que lo tienen claro las nuevas generaciones.

- Bueno, también me ha recordado a Harry Potter.

¡Vete a tomar por culo chaval! A ver que opina este muchacho tan cabreado

- Otra película, que intentando contar otra cosa, al final demuestra que en todas las épocas, a los gilipollas de los hombres les ha hecho falta un dios ¡Odio mi especie!
Aja... y... joder que pesado el cienciólogo, a ver ¡¿que quiere usted?!:

- Me he quedado con ganas de decir que la película es un bonito intento de humanismo, pero...

Caaaambio de sala.

Gangster squad:

Empezaremos por este treintañero amante de la pana ¿Qué tal la peli?

- Muy mala. Recuerdas Dick Tracy con nostalgia... el tono de cómic está forzadísimo y mal expresado, tiene cosas de Sherlock Holmes de Ritchie... pero es todavía peor.

¿Todavía peor?

- Peor que la dos.

Pfff... ¿Con peor guión?

- Peor.

¡Diooos!

- Utilizan metáforas terribles para explicar todo, ni Sean Penn se salva macho, su cara es un mazacote de maquillaje que recuerda a las clases de plástica del colegio, y los sarcasmos de los supuestos tipos duros... una basura.

Y este crítico de aquí, a ver que nos dice

- El cine de gangster es un género para veteranos que hay que tratar con respeto. Estas cosas medio serias no funcionan nunca caballero. Existe cierto tipo de cine manido, que tal vez, por su ejecución pueda causar cierto interés, no es el caso de esta película, todo está muy visto. Las mujeres frustradas de los policias así como la progresiva americanización de las tramas deberían estar prohibidos. La película también tiene homenajes facilones a 'La muerte tenía un precio' en su intento de Spagetti mafia fallido, continuamente se pasa o no llega a nada ¿miedo a otras tramas? Yo diría incapacidad para una sola.


Este hombre... su forma de hablar... su mirada... su pedantería... un momento ¡Es el cienciólogo!

- Siii, soy el cienciólogo crítico, y siempre que pueda:¡¡¡Seré entrevistado!!! jajajajaja

No te vayas malnacido, juro sobre la tumba de Doc Emmet Brown que te pillaré y... te criticaré... bueno, para acabar de hablar de lo que parece ser otra peli que nunca veré, preguntaré a estos dos frikazos de aquí,¿Qué tal la peli? Aunque supongo que de Fleischer os mola más Zombieland.

- Si, bueno, otra que prometía más de lo que era.

- Pero por lo menos no esperabas otra cosa.No era tan pretenciosa.

- Se ha pasado de azucar. Faltan sangre y mala baba por todas partes.

- Ya te digo, si no quieres traumatizar a la gente Ruben Fleischer, no hagas películas de mafiosos, dedícate a hacer continuaciones de Bridget Jones

-¿Casquillos de bala cayendo a cámara lenta? ¿En serio? ¡que original! ¿Y la escena de la bañera? ¡Un giro dramático digno de la casa de la Pradera!

- Que blandurriez más severa ¿Y la casa del gangster? Pero si parece el Corte Inglés, ahí entra y sale todo el mundo cuando quiere. Patético.

- Peor que el Episodio II.

Hay que ver que bien se replican los frikis, así da gusto ¡Coño, el espontaneo!, este se traga to los truños ¿Qué nos tienes que decir ahora?

- ¡Vaya muslacos la Stooooone! Brillan en la oscuridad tronco.

Bueno,al menos hay algo que merece la pena ver.

'Pues con unos buenos nachos, yo me trago lo que sea'


martes, 19 de febrero de 2013

'AMOUR' EN CONSERVA

"Hay un viejo chiste, dos mujeres de edad en un hotel de alta montaña comenta una a la otra, "¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!", y contesta la otra: "¡Y además las raciones son tan pequeñas!". Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y sin embargo se acaba demasiado deprisa." (Annie Hall, 1977)

Michael Haneke, Michael Haneke, Michael Haneke... pfff, menos mal que no ha aparecido. Como perturba Haneke, da miedo hasta decir su nombre ¿Pero quién es Michael Haneke? ¿Porqué se cuela en nuestras vidas y monopoliza situaciones que podrían ser de cualquiera, haciendo que ser cualquiera sea una tortura cruel e irresoluble, llena de soledad y tristeza? Yo creo que es porque se tomo demasiado en serio el chiste de Alvy Singer, y desde que vió Annie Hall, su vida se convirtió en una lucha continua contra el simpático estoicismo que propuso Woody, como fórmula para asimilar la incapacidad del hombre por aceptar todas las crudezas que nos regala la vida por ser-vida... Perdonar las frases largas, pero con este hombre no hay manera.

A Haneke no le van las respuestas 'graciosillas' que puedan servir para afrontar esta terrible situación que supone estar 'arrojados al mundo'. A él, lo que le va, es plantear preguntas sin respuestas concretas, pero con muchas opciones malas a elegir ante las que debemos responsabilizarnos. Algo capaz de amargarle el día a Schopenhauer.

Schopenhauer, para quien no lo sepa, vivía hecho polvo por suponer que la vida de los hombres se alimentaba de una curiosidad que jamás iban a ser capaces de satisfacer. De ahí surgía una amargura terrible, madre de una naturaleza huidiza hacia un destino incierto que nos tocaba a todos ... Lo que se dice un planazo. Haneke piensa parecido, él sitúa esta verdad en hechos mundanos, y parece querer decirnos:¿No teníais curiosidad? Pues écharle huevos y mirar al frente, a ver hasta donde llegáis.

¿Es un gran director? Sí ¿Nos hace falta? Según el día. Digamos que siempre veo las películas un par de veces antes de ponerme a escribir. Con 'Amour' me ha quedado claro que a pesar de sus méritos, mi insignificante vida no merece pasar otra vez por esas dos horas de visionado.

Procedo: La película empieza tajante, por el final,y ya, el director se dirige a nosotros como un profesor temible que se impone desde el primer día de clase: “Aquí no va a haber trucos ni grandes giros, la historia que vienes a ver acaba así, no esperes un mensaje positivo que te haga recordar que pase lo que pase la vida merece la pena, para eso te vas a ver películas Disney como 'Mar Adentro' o 'Intocable', esta es mi visión de las cosas en modo minucioso, y soy de Viena, así que te jodes que ya estás sentado”.

Una vez acongojados, los espectadores de la sala parecen verse en el espejo de una sala abarrotada, y es entonces cuando recordamos a la madre de 'La pianista' diciendo: 'Nunca sabes quien puede llegar a estar en el público: Podrías ser tú'. Da igual en que butaca estes, todos somos extraños para el resto, cualquiera podría ser protagonista de la historia que nos aguarda... ¿O no Michael?

Después, con todos ustedes, el presente de los protagonistas. Con ecos de la reciente 'Nader y Simin, una separación' en su versión más 'geriátrica', el director nos encierra en un espacio hermético y cada vez más diminuto, del que ya no nos moveremos. El mundo sobra. Da igual que seas Isabelle Huppert y que hagas de hija sabionda, tu opinión no cuenta, y si lo que ves te da miedo, ya estás sentado ¿te repito la borderia de antes?

Y es que esta película es precisamente eso, una pesadilla de una sola dirección en la que todo está expuesto a la peor de las amenazas, y el amor de los protagonistas es el único escudo a mano. Como dice George (Jean Luis Trigtinant), hay que recordar que la vida es hermosa, pero también es muy larga (aunque se acabe demasiado deprisa). No se trata de posicionarnos respecto a lo que vemos, sino de aceptar lo que tenga que venir, y actuar en consecuencia. Y no pongais esa cara, son ancianos y su vida se acaba, pero están juntos y se quieren, sus opciones les han llevado a un universo en el que vivirían por siempre, aparentemente no tienen de que arrepentirse, pero lo inevitable… ay amigos, eso ya es otro tema. Para ahondar en eso mejor vaís a ver la película.

La cámara fija y los tiempos entre la consecución de escenas ayudan a desarrollar la importancia del espacio y... mira mama ¡Soy pedante!... Lo que quiero decir, y ya lo digo del tirón, es que en esta película, como en las primeras cintas del director, el tiempo que se tarda en llenar un vaso de agua o buscar un libro se convierten en un auténtico calvario. Su técnica del espacio en off, aquí muy perfeccionada, marca la pauta de la angustia... Y ya para rematar la pereza que os está dando acabar este parrafo, diré respecto al montaje, que aquí las secuencias se cortan en el mejor momento, cuando parece que vamos a poder respirar.

Emanuelle Riva y Jean Luis Trigtinant sencillamente no existen, son George y Anne en el final de sus vidas. Haneke nos lleva de un lado a otro de la pesadilla con su dirección más sobria hasta la fecha, estableciendo una narración atípica, y dándonos cogotazos cuando menos lo esperamos, y al final, como siempre: nos deja deberes... Ay Michael, no se como veríamos el mundo sin ti.

Lo que hay que reconocer, es que sin Haneke, el cine perdería otra oportunidad como vehículo artístico para expresar emociones, que en otras disciplinas sí vemos más a menudo. Cinéfilos y gente aburrida del mundo, aquí no se trata de evadirnos, sino de observar de cerca una realidad que tanto dentro como fuera de la pantalla, nos toca comernos con patatas. De ahí esos finales asperos e inconclusos que nos devuelven a la calle como pigmeos perdidos en un postoperatorio. La atonización de este autor nunca se digiere del todo y sin embargo nunca caduca. Total: Haneke si hace falta.

Final 2: Y por si este post fuese capaz de llegar a las más altas esferas de la crítica cinematografica dire lo siguiente: Haneke en Amour, ha conseguido alcanzar la distopia de la ataraxia como estatus quo de lo forzoso… Y yo estoy disponible.
Este chaval lo peta

miércoles, 6 de febrero de 2013

Quentin desencadenado

Un señor en la Panadería:

- ¿Me da una barra por favor?

- ¿Claro? ¿Cuál quiere? ¿La campera?¿La rural?¿La espiga?¿La Baguette?

- ¿Cúal es la puta diferencia? Sólo conozco la Baguette y si algo tengo jodidamente claro, es que no quiero esa mierda gabacha.

- Le recomiendo la puta hogaza, es buena de cojones, viene empapadita de harina, y es tan ancha que le cabe un jodido membrillo lo pongas como lo pongas

- ¿Cubierta de harina?

 - Sí señor, le bañan en esa mierda... cómo si nevara en el puto horno.

En los noventa, Tarantino nos hizo creer en un mundo en el que sus diálogos serían posibles si todos fuésemos un poco más 'cabronazos'. Con el paso del tiempo, los subproductos que salian a su paso acabaron desistiendo, y todos nos percatamos de que sus diálogos, mejores o peores, son inimitables. Pero siguen siendo cercanos, y por eso nos encantan. Están en la vida de todos, por épico que sea lo que rodea a los personajes, el diálogo siempre esta presente como desencadenante de todo lo que este a punto de suceder. Ya sea un asesino, un nazi o un miembro del Ku Klux Clan, cualquiera de nosotros podríamos participar de las conversaciones que esta gentuza mantiene durante una película de Quentin. Comprendemos sus motivaciones en esa secuencia, no su razón de ser, pero sí su momento concreto. Y es en esta capacidad de acercar a todo el mundo la cotidianeidad de lo lejano aprovechando para canalizar la siguiente recta de la trama como consecuencia de un diálogo, donde reside el auténtico poder atonizante de este autor.

Pero he aquí en el año 2013, que el que en un principio pretendia sorprendernos con sus pericias guionísticas a golpe de entrecruzar la historia por mil vericuetos que rompían el espacio-tiempo de sus historias, ha optado en lo que suponemos su madurez creativa, por crear un molde argumental para todas sus películas (al menos las cinco últimas), en donde la épica de los acontecimientos se suceden hasta finales clamorosos que nos hacen levantarnos de la butaca pillar un vuelo a Knoxville y gritarle a la cara al genio del lugar:

¡I believe in you Quentin! Otro gran villano ha sido víctima de su propio destino gracias a una clamorosa venganza que jamás hubiera imaginado para si mismo ¡Yeah! ¡Que bien me lo he pasado otra vez! Cada vez sacas menos pies, cada vez hay menos Honey Bunnys empezando y cerrando una película en la que su historia supone la parte intermedia, ya no quedan Vernitas Green por derrotar antes de pasar al segundo volumen de un film que ni siquiera hemos visto aún. Pero da igual Quent, tu cine ya hace soñar a gente como tu soñabas con Sonny Chibba, hay muchos Clarence Worleys en el mundo deseosos de encontrarse a solas contigo en una sala suburbial... pero lo mismo te estás acomodando. Recuerda que ganaste una Palma de Oro en Cannes, no una mierda de Oscar ¡Una jodida Palma de Oro! Peckimpah, Leone, De Palma, Corbucci, Fuller, Hill y muchos otros ya te respetarían lo suficiente, pero tienes que seguir trabajando. 'Pulp Fiction' es única, y siempre lo será, pero hay que seguir despertando la curiosidad de los Hanekeros y Von Trieros del mundo antes de que te etiqueten como 'aquel director gamberro que al final resultó hacer siempre lo mismo', cualquier listillo gafapastero podría atreverse a decir 'lo sabía, este tío era una farsa'. Que te conste que ya lo están deseando hacer. Pero no lo pases demasiado mal aún, sigues siendo inimitable aunque vivas de imitar. Eso sí, debes ser consciente de que hay unas salas llamadas cines en las que te acabará por no ver nadie si acabas imitándote a ti mismo.

Y ahora que hemos terminado de 'chuparnos las pollas',vamos a lo que interesa , 'Our feature presentation', es decir, 'Django Unchained': Aquí, Quentin ha huído de los elementos atonizantes de su cine que todos suponiamos le habían impulsado a acabar haciendo esta película, pero no sólo de homenajes vive el hombre, y aunque la cinta carezca de esa expresión febril de los Spaguetti Western de Leone que si consiguió vislumbrar en 'Kill Bill' o 'Malditos Bastardos', y tampoco goze de la emotiva violencia de joyas como 'Grupo Salvaje', si se nota que Tarantino ha puesto mucho de su parte, y la película no decepciona. Hay que admitir, que por mucho que admire a Corbucci, el de Knoxville no se atreve a tratar tan mal a sus heroes como lo hacía este, y por compararlo con otros tipos de western, se puede decir que todo lo 'Crepuscular'que llegan a ser las panorámicas del film se acercan mucho más a 'Las aventuras de Jeremias Johnson' que a cualquier otro 'Fordismo', claro que ¿a quien le preocupa todo eso cuando 165 minutos de película se te pasan volando? Esta peli es un 'Spaghetti Southern' hecha por un americano, no un jodido 'Western', así que no hay porque compararlos, y visto así, encontramos una serie de elementos en forma de créditos rojos y zooms almerienses, que aderezados con la reinterpretación de los temas que Bakalov hizo para Corbucci en el Django del 66, reconvertidos a secuencias igualmente poderosas que las de la cinta original, pero muy diferentes en su planteamiento, sirven de homenaje más que suficiente para el freak de turno que vaya al cine sólo buscando eso... que no es que tenga nada en contra, sólo es un comentario. Particularmente: Yo AMO a esa gente.

A lo que voy es que esta película goza de muchas cosas válidas por si mismas que no hay que dejar pasar, y aquí hablo de esos montajes que te hacen sentir el cine como ese placer culpable que forra tu butaca con piel de gallina, hablo de un Cristoph Waltz que repite el papel de 'Malditos Bastardos' pero sigue resultando entrañablemente didáctico dentro de su extraña psicopatía, hablo de las dos primeras secuencias y su capacidad para revelar la identidad única del director, de la poesía de Ébano que supone Broomhilda, de un encuentro entre Franco 'Django' Nero y Jamie 'Django' Foxx que recuerda a Vincent y Butch,de canciones que estás deseando volver a escuchar cuando llegues a casa, de un Samuel L. Jackson magistral en su incomprensible personaje, de Dicaprio mostrando parte de su gran repertorio interpretativo, y de alguna que otra cosa que se ve ensombrecida por un final ligeramente precipitado, pero que en cierto modo nos da lo que todos esperabamos: Mucha sangre.
Cartelaco de la época

viernes, 1 de febrero de 2013

Morgan vuelve


¿Pero qué paso con la Bomba Atónita? ¿Vuelve? ¿En que consistía exactamente? ¿Seguro que era sobre cine?¿Tenía interés? ¿Qué fué de Harvey Dent?

¿Os da igual todo esto? A mí también. No estoy aquí para psicoanalizarme, ni siquiera estoy aquí, esto son sólo letras que quieren romper los moldes de lo previsto, lo previsto por mí claro está, hay que empezar poco a poco.

No tengais prisa, piquemos este agrio monólogo con parrafos cortos, reencontrémonos como si fuésemos exnovios que aun se quieren y llevan mucho tiempo sin verse, hablemos de temas que inquietan sin saberlo, como por ejemplo... 1,2,3: ¡Morgan Freeman!

¿Pues nunca se ha encontrado uno con una galleta en la boca y una película de Morgan Freeman en la tele de la cocina? No disimuléis. Fiabilidad, temple, sabiduría pura desde el principio de los tiempos, que más se puede pedir ¿audiencia? La tiene. Si hablamos de Morgan, no existe temor a la banalidad. El sólo hecho de verle nos dignifica, nos convierte en 'espectadioses', nuestra frente se ilumina, el sofá brilla, las abuelas bailan...

Estamos ante un tema muy serio, algo que DEBE interesarnos, hay que pensar más en Morgan Freeman, hay que salir a la calle a hablar de Morgan Freeman, igual que el oxígeno, los vinilos o los bocatas de caballa, este es un tema sobre el que hay que pararse a meditar de vez en cuando.

Si hiciésemos un ranking de actores con el don de interrumpir un intenso zapping, Freeman es oro puro, Denzel le sigue de cerca, siempre y cuando Morgan no haga de poli con sombrero y gabardina, porque entonces señores, aquí se acaba el partido, vale que Bruce Willis, James Stewart y Tom Hanks podrían formar una triada blanca letal de los sofases, capaz de hacer temblar las pepitas inexplicables del rostro de Mr.Freeman a la hora de ver con cual se para antes el zapping. Pero de ellos hablaremos otro día.

No obstante, y lo digo sin ningún tipo de acritud, algo pasa con Morgan. Este hombre siempre ha estado de vuelta de todo, nunca habla de más, sólo dice la mitad de lo que tienes que saber, nunca pierde su sitio, dicen que Dios llegó a hacer de él en una película, el mejor papel de Dios me atrevería a decir. Dado que este es un blog de cine, supongo que lo que querréis saber es la cuestión relativa a si este señor es un buen actor. Pues bien, si eres de esos que aprecia una labor interpretativa por su capacidad para recordarte a un trabajo anterior de dicho sujeto, los dos gestos que siempre hace Morgan Freeman te parecerán puro cine, porque otra cosa no, pero este hombre nunca pierde la oportunidad de hacer dos cosas que con el tiempo se han convertido en el pilar fundamental de sus películas: La primera consiste en reírse mucho para demostrar que es muy buena persona y que disfruta mucho de la larga vida plena de sabiduría que ha vivido, y la segunda es quedarse sentado, bien para pensar mucho en alguna cuestión de gran importancia que implica pensarla muy seriamente , o bien para dar un consejazo a algún pobre incrédulo que se encuentre en alguna encrucijada vital que no acabe de entender. Si ese tipejo fuese yo, seguramente me diría:

'Déjate de tonterías chaval, a ti lo que te gusta es el cine, no la farándula, vale que no sabías como empezar, pero yo creo que ya vale de meterse con un pobre viejo, hay siete pecados capitales: la gula, la avaricia, pereza, ira, soberbia, lujuria y la envidia. Siete. Prepárate para cinco crímenes más' ¿Cómo dices Morgan? 'Perdona muchacho, no era eso lo que quería decir, me refiero a que hay siete pecados' ¡Joder Morgan que se te pira otra vez! 'Pues eso, que me dejes tranquilo chaval, que he hecho Seven, Cadena Perpetua, he paseado a Miss Daisy,Batman me pide consejo, Nelson Mandela se parece a mí, no he sido joven en mi vida, comparto doblador con Gandalf y tú no has escrito una mierda que merezca la pena en los últimos cinco meses, así que déjame vivir y escribe algo de verdad, ¡gánate la audiencia coño!'

Así lo haré Morgan, así lo haré...

"¡Tss!...No te pases ni un pelo chaval"

martes, 24 de julio de 2012

BATMANIA: AUGE

Una sombra permanece agazapada en la noche… No espera, muy típico… Aletargado en la oscuridad, nada ni nadie impedirán al señor oscuro asestar otro golpe a las fauces de Gotham…, no me convence, se hace largo, un momento, ya lo tengo: Las nubes, temerosas, saben que la señal del murciélago se abrirá paso a través de los murmullos… suena bien… Una vez más, el terror acudirá al rescate del terror, la oscuridad tomara forma y los criminales no tendrán otro remedio que ser asediados por la cólera de alguien que como ellos: un buen día decidió tomarse la justicia por su mano… bueno, se nota que es una imitación, pero podría ser de mercadillo asiático, no cuela mal.


Hacer una introducción a lo Frank Miller es casi tan difícil como recordar todas las ‘Atonizaciones’ que Batman ha regalado al común de la humanidad, desde que en 1939, Bob Kane dibujará un tío en mayas dispuesto a hacer justicia a costa de cualquier razonamiento legal. Para ir al meollo 'Batmaniaco', nos saltaremos las onomatopeyas,el disfraz, yel videojuego más excitante que haya existido jamás, para viajar directamente a 1989, año en el que la ‘Batmania’ (divorciada hace un tiempo de Adam West gracias a Moore y Miller) impuso las pegatinas como forma de vida, los ‘Hollywood Cars’ marginaban al desgraciado de clase que aún no había ido a verlos y Kim Basinger era capaz de empapar la sabanas de un ‘Castrati’. Ese año, Tim Burton era un tío parecido a Robert Smith (luego vino Edward) con un gran poder y una gran responsabilidad: convencernos a todos de que era oro puro sin ser conscientes de que ‘Bitelchus’ era suya. Y vaya si lo consiguió.

Con 8 años, ir a ver ‘Batman’ era algo más importante que el colegio, el oxígeno, las personas o el pelo, era un cúmulo de necesidades que fluían por mi cuerpo desde que me despertaba hasta que volvía a no poder dormir. No era una película, era un antes y un después que 'a priori' ya había condicionado mi vida para siempre, un sueño cinefago que logré materializar después de un álbum de cromos lleno hasta las patas, un murciélago al final de cada boli, lápiz o dispensador de mercromina, y veinte mil post-it por la casa pidiendo por dios que me llevaran al cine.

No existe crítica posible para la atonización inmortal que me produjo la cara de Carl Grissom diciendo 'No olvides tu baraja de la suerte', la mano de Jack Napier saliendo del bidón de químicos, la muerte de los Wayne, el ‘Batmovil’ por el bosque, el primer ‘Soy Batman’, o una expresión que a día de hoy aún utilizo: ‘Está mochales’ (esta última se la regalo al doblador)… aunque he de reconocer que iba tan predispuesto que en la taquilla ya estaba diciendo que me había parecido un peliculón.

Con los años, he comprendido que la película más allá de ser ‘El temible burlón’ de mi generación, también era el producto de una concepción cinematográfica que consciente de su formato de folletín ‘Pulp’, lograba hacer de una historia contada con gruesos trazos, personajes arquetípicos y entradas en escena estudiadas cual oposición, un placer narrativo en estado puro que hoy en día sigue siendo un referente.


Los Cohen, como siempre, ya se habían adelantado a esta concepción fílmica con ‘Raising Arizona’, y al Sam Raimi de ‘Darkman’ no se le puede acusar de deudor porque ya había hecho ‘Evil Dead 2’, sin embargo a Warren Beatty si se le vió mucho la pluma con ‘Dick Tracy’, y en una lejana y distópica evolución del género, por mucho que sus películas sean hijas del VHS y las sesiones dobles de mediatarde, el Tarantino de ‘Kill Bill’, algo tendría que agradecerle, así como el ‘Seven’ de Fincher o incluso Cronenberg en alguna de sus evoluciones. Con esto no se está hablando de ningún germen ‘Burtoniano’ padre del universo y la vida en la tierra, pero sí de un autor en ciernes que logró convertir una intriga criminalista superheroica en algo gótico, tenebroso, romántico aventurero, adulto e infantil al mismo tiempo, siendo consciente de lo que estaba haciendo… Por decir algo.


Así fue como el auge ‘Ochenoventero’ de la ‘Batmanía’ colapso prensa, anuncios, carpetas, mentes enfermas y grandes intelectos. Pero al murciélago le quedaba un largo camino, su cueva aún sigue esperándole y… ¡Mierda! Se me ha olvidado hablar del Joker.





miércoles, 18 de julio de 2012

The Amazing Réplica


¿Quién  demonios ha escrito esto? Dijo el padre de la criatura, pero si ya he visto Spiderman y no salían Tokio Hotel por ninguna parte, si empieza igual que la otra pero un poco más trágica, que sí, que huele a chamusquina, pero no tanto contestó el autor del post anterior, ¿pero hay ‘Crepusculeo’? sí hombre un poco sí, pero el 3D mola, ya, pero los protagonistas hablan como si fuera un chat del Twenty, vaaaale, pero acepta que su aspecto está mucho más conseguido que la mocedad anciana de Tobey Maguire, que no es que no diese el tipo, que ya sé que te gustaba, pero admitámoslo, es un joven antiguo, vale, lo reconozco, pero eso tampoco tiene nada de malo, Spiderman es antiguo, ya, pero un poco sociópata también era, vaaaale, pero tampoco te pases.

Cosas que pasan, el hecho de que todo sea más ‘fresquito’ implica que la estructura del guión involucione, así va la vida, hoy en día sí es más cercano es peor, y a todos nos parece normal, pero no nos confundamos ‘The Amazing Spiderman’, no es ‘Los juegos del hambre’, esta es mala sólo un rato.

Como los cómics, el cine de superhéroes también sigue varias líneas y tratándose del hombre araña todas han tenido sus virtudes, si Raimi ‘Tíamaycizo’ la película forjando la pluma de Stan Lee en ingenuas conversaciones que conformaban una estructura de entretenimiento ‘vintage’ con diálogos de ‘bocadillo’ muy conseguidos, Marc Webb intenta plasmar el tono de las historias de Straczynski (mucho más pretenciosas y descaradas) desplazando todo ese minimalismo kitsch hacia un entretenimiento no tan atrevido como el de Raimi, pero en ocasiones muy efectivo, con momentos no del todo ‘atonizantes’, pero sí muy sustanciosos, véase la gran ostia despertadora, y el momento en las alcantarillas, propio del mejor Tim Burton rodando un remake de ‘Misión Imposible’.

Viendo Spiderman uno recuerda que más allá de Raimis y Reboots, el lanzaredes ha sido, es y siempre será materia prima para entretenimiento de primera, hay que currárselo mucho para convertirlo en algo aburrido, cuando incluso sus cortos ‘Fanmade’ tienen gracia, la sustancia del personaje está ahí, sus poderes siguen siendo la debilidad de muchos y a todos nos sabe a poco andar por la calle después de pasar un rato con él, incluso a Parker.


Sumando una ‘Tíoben-muerte’ forzada, sentimiento de culpa enfundado en licra roja, un momento en el que ‘la ciudad de Nueva York’ mejor se hubiera estado calladita (desgracia común a todas sus redes),un malo 'pseudocutre', un cameo de Stan Lee que por fin tiene gracia, y más de un recurso repetido que ronda por nuestra cabeza como la voz que vuelve loco a Norman Osborn, nos encontramos ante una historia agridulce que aunque sea a marchas forzadas, nunca acaba de estar mal del todo, y más,  sabiendo que en los cómics hay chicha suficiente para en un futuro dejar la saga limpia de lacra ‘Crepus-culera’… lo siento mucho Gwen.


miércoles, 11 de julio de 2012

Pastiche city


¿Será un avión? ¿Será un turrón? ¡Pues no! Es otra cinta para la ‘Generación Crepúsculo’.

‘Otra cinta para la Generación Crepúsculo’ ¿Qué tipo de expresión es esa? A ‘The  Amazing Spiderman’ ya la han tachado con esa cruz que parece decir: Cuidado amantes de lo arácnido, hay noticias peores que el abandono de Raimi, hay desmanes aun más imperdonables que el bailecito 'emo' de Tobey Maguire, ahora Spidey corre el riesgo de convertirse en personaje de una de esas películas que no son para ti, son para otra gente que ni te va ni te viene, pero que te hacen sentir viejo e interesante ¡¿Cómo que otra cinta para la generación Crepúsculo?!¿Qué es eso? ¿Y por qué no decir?: ‘Ahí va otro pastiche lleno de personajes insulsos interpretados por cheques andantes fatal maquillados, tan indolentes como los diálogos absurdos que les obligan a decir’. Claro que tampoco hay que ser tan críticos, también podemos hablar de esos pedazo de finales previsibles plagados de efectos especiales que quedan mal se gasten lo que se ganen a través de continuaciones cada vez peores pero ‘mucho más oscuras’.

Esta clase de designaciones no se usan por no molestar a los ‘Superpoperos’ que sueltan la viruta cada vez que una nueva película con ambiciones ‘sagueras’ se estrena, pero hay que empezar a hacerlo si queremos que la ‘atonización’ mainstream siga gozando de cierto prestigio (no va por ti Nolan).  El peligro está en el fascismo comercial con el que se está imponiendo este tipo de cine que día a día generan un ejército de anodinos forracarpetas potenciadores del egonarcisismo plastiquero que cada nueva ‘Caperucita eclipsada por los juegos del hambre que da ver la leyenda del cazador del león salido del armario’ nos ofrece, alimentando un tipo de cine que podríamos calificar como de ‘Antigoonie’, y que admitámoslo, a nadie deslumbra demasiado.

Los niños tienen la excusa del asombro gratuito como todos la hemos tenido, lo preocupante son los adolescentes que todavía no se han desraizado de ‘Hanna Montana’ y de todo lo que ya es fenómeno fan antes de que nadie lo haya visto. Cuando esa generación sustituya a la que aún sabe distinguir lo insulso de lo entretenido, correremos el terrible riesgo de que todos los blockbusters apunten a esos mensajes ‘Crepus-culeros’, tan edificantes como que no puedes reírte de ti mismo si no quieres que tu vida se hunda. Causa principal del postureo táctico de todos aquellos que aunque no lo digan, siempre han temido la sombra del mobbing como consecuencia directa de querer ser ‘normales’. De ahí la oscuridad maniquea que pretende aumentar entrega tras entrega, que ningún Cullen sepa sonreír y que los ‘Tokio Hotel’ sean tan así.

Con sólo unas gotas de irreverencia y sentimiento del ridículo, alcanzaríamos algo tan añorado en el cine juvenil como es ese sentimiento golfillo y despreocupado que en las sesiones de antaño proporcionaba enjundias insospechadas a la película más simplona. No hablo de utilizar un niño gordo cuya madre vive preocupada por su peso mientras sus colegas le piden que haga el ‘super meneo’, también hablo de un joven hombre lobo que da mortales cuando suenan los Beach Boys, un robot destinado a la guerra que prefiere hacerse pasar por extraterrestre, un pato que prefiere jovenzuelas con el pelo ‘cardado’ antes que a la ‘Patita cachonda del mes’, una madre que sin saberlo está enamorada de su hijo, un conejo mucho más feo que Bugs Bunny casado un bellezón pelirrojo con él que no se haría ni Don Draper, y unos niños que encuentran el placer de la aventura yéndose a buscar un cadáver.

Como dije en otra entrada, todas las películas están bien por el mero hecho de existir, pero lo mejor que puedo decir de ‘lo crepusculero’ es que me deja tan frío como las orejas de Edward. No es que sean malas, son algo tan insípido como una sopa de piedras. Han Solo y Madmartigan deberían abrir una academia y dar clases sobre cómo integrar realidad golfa en el cine, para demostrar que lo fantástico no está reñido con lo cercano si por ejemplo, alguien con debilidades se atreve a ser gracioso.

Para acabar, me gustaría mostrar mi alegría por la desaparición de otro género que nunca he acabado de entender: ‘Las películas de hombres rata’.

Y dicho esto, me voy a ver ‘Spiderman’ a ver si me callan la boca y mañana voy corriendo a comprarme la ‘Super-Pop’.

¡Chupate esa Stewart!



viernes, 6 de julio de 2012

Moonrise Kingdom



¡Edward G Robinson ha vuelto! Lleva gafas, un mapache cosido al pecho, tiene menos de 12 años, se llama Sam Shakosky, y la vanidosa sinceridad de su carácter, es lo más atormentado que ha parido el celuloide en los últimos diez años. ‘Moonrise Kingdom’ es grande por sí sola, pero Shakosky la hace imprescindible. No hay duda. Ese niño es cine puro. No interesa hablar del actor, nadie quiere ver un niño de Hollywood bien avenido después de pasar un rato con Sam, sería una falta de respeto al personaje.

Claro que Sam no está sólo, le acompañan Suzy, el Jefe Scout Ward, el primo Ben, el Comandante Pierce, ‘Ojo vago’, Lionel, el resto de niños, servicios sociales, el narrador, los señores Bishop, y Bruce Willis, que a diferencia del resto de personajes le hemos visto en más películas, pero se le quiere igual.

Anderson mantiene sus premisas estilísticas, simétricas y argumentales a una distancia prudencial de la ‘atonización’ que le han producido variaciones argumentales del calibre de ‘La fuga de alcatraz’, ‘La huída’, ‘Memorias de África’, ‘Rambo’, ‘Bonnie and Clyde’, Tati, ‘La familia Monster’, Tex Avery y el espíritu ‘Cartoon’, Kubrick, Bogart, ‘La guerra de los botones’, el cinexin, y el resto de su propia filmografía. Referencias que se mantienen a una distancia similar a la del cigarro del Jefe Scout Ward. Estos referentes como en todo gran autor, son una debilidad que condiciona el conjunto sin cuestionar su originalidad. O lo que es lo mismo: Anderson rebautiza todo lo que le gusta haciendo que evolucione tal y como pueden haberlo hecho Tarantino, Spielberg, Allen, Scorsese y algún que otro principiante, convirtiendo lo ajeno en algo propio.

A esto hay que añadir los juguetes  que el universo ‘post-tenenbaum’ trajo consigo, aquí están todos y se utilizan sabiamente enriqueciendo elementos ya consagrados en los primeros films del tejano. Hablamos de los thrillers cotidianos, la importancia de las palabras, las descripciones de lugar y esa esterilización de emociones que permite a Mr. Anderson describir las acciones de una forma tan magistralmente sencilla.

Partiendo de todos estos elementos, el director deja salir a flote sus sentimientos infantiles, y convierte a sus héroes en el reflejo de todo lo que no se debe hacer para alcanzar la frustración de sus personajes adultos. Y ahí tenemos la película.

Para no aburrir, no hablaré de lo sublime que me ha parecido la presentación del campamento, ni de la maestra utilización del zoom technicoloriense, ni de lo bien que sintoniza el barroquismo de Henry Purcell en una casa de muñecas, ni de cómo el Bill Murray ‘post translation’ (el ‘cazafantasmero’ se quedo en Rushmore) ha aprendido a agredir a la gente de forma más graciosa en cada película. Quien quiera comprobar cómo las bombas atónitas pueblan las galaxias cinematográficas que realmente merecen la pena, que se vaya al cine, y olvide durante un rato todo aquello que no le 'atonize' de forma tan directa y apabullante como es capaz de hacerlo un amante de la pana y la simetría capaz de hacer joyas como ‘Moonrise Kingdom’.